LOS FRENOS SE PUSIERON DUROS…

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Los frenos “se pusieron duros”, afirma una de las víctimas baleada por policías federales en retén en Sinaloa.

En Culiacán, Sinaloa, en una cama del área de Urgencias del Hospital Regional del Issste Manuel Cárdenas de la Vega, Irma Salazar, la maestra que en un retén atropelló de muerte a un policía federal, afirmó que no pudo parar su automóvil porque los frenos no le respondieron.

Relató que se dirigían de La Brecha, municipio de Guasave, a Mazatlán, en donde radica, cuando se dio cuenta el retén, y conforme se fue acercando el vehículo no frenó, “(Los frenos) se pusieron duros, y ya después, los que estaban ahí, militares, no sé quiénes serían, pero estaba esa gente con armas, y ellos mirando que venía el carro, no se quitaron, en cambio levantaron las armas para dispararnos, hubo disparos de frente”.

Continúo recordando esos angustiantes que vivió, “Me llevé la mano al rostro, y mi hija también, y mis niñas: ‘mami, mami, nos están disparando, nos están disparando’, y seguimos, y seguían las balas atrás de nosotros y el carro siguió, por sí solo bajó el carro”.

Después de que el tiroteo paró, observó los daños causados: a su hija Jéssica le brotaban los “chorros de sangre”, lo mismo que a su nieta, quien quedó con su pierna destrozada.

– ¿Cuántos policías había enfrente?

– Eran muchos.

– ¿Le dispararon de frente?

– De frente porque los impactos que traía mi hija, los impactos que ya traía en su vientre, aquí en el hombro y en su cabeza, fueron de frente… y mi nieta en su piernita, fueron de frente los impactos que recibimos, eran muchos balazos nomás que Dios hace milagros también.

– ¿Usted sintió que atropelló al agente?

– No, yo no sentí nada, yo me llevé la mano al rostro porque ellos empezaron a disparar y yo no sentí nada y no sentí que el carro se fuera hacia un lado ni nada, no sentí, yo no sentí, yo me llevé las manos al rostro, y mi hija me decía: “mami, me siento mal, y fue cuando yo volteaba y le miraba los chorros de sangre que le brotaban de su cuerpo”.

– ¿Le fallaron los frenos, quiso frenar, se le pusieron duros?

– Sí, se pusieron duros, se pusieron duros y más cuando ellos levantaron las armas y empezaron a disparar y seguimos nosotros y se escuchaban más disparos y las niñas mal… mal, y mi hija también.

– Mencionan que cuando usted atropelló al señor (al agente), siguió de frente, que no se detuvo.

– Cómo me iba a detener, no podía detenerme, ya no podía detenerme.

– ¿Usted identificó el retén?

– Sí, estaban unos conos, pero ya cuando estaba más cerca quise frenar, pero ya no pude frenar, pero no porque hubiera querido hacer maldad, ni nada, si llevaba a mi familia.

Irma Salazar manifestó que fue un estado de shock su reacción ante los acontecimientos, “En cuanto vimos que levantaron las armas, ya mi cabeza ya no reaccionaba bien”.

Mientras sus nietas, Valentina, y Emili, gritaban.

“A mi nieta (Valentina, de 6 años) le acaban de quitar su piernita”, lamentó.

La profesora expresó el miedo que le embarga, “Claro que sí tengo miedo, sí tengo miedo”.

Asimismo confirmó que los agentes no se hicieron a un lado al ver que el vehículo continuaba su camino, “Porque si ellos hubieran sido otros, se quitan, se quitan ellos de ahí, y no, al contrario, nos hicieron frente”, subrayó.

LOS HECHOS

El pasado lunes, en el kilómetro 122 de la carretera Culiacán-Mazatlán, una familia fue baleada cuando, de acuerdo a su propia versión, no logró detener el auto en el que viajaban frente a un retén, y como consecuencia arrolló a un agente federal, quien perdió la vida.

Al percibir que el vehículo no detenía su camino, los agentes federales apostados en el retén dispararon contra la unidad, la que viajaban, Irma de 54 años, su hija Jésica de 26 años, y sus nietas menores de edad, Valeria y Emili.

Jéssica resultó con heridas por los disparos en el pecho, cabeza, brazos y abdomen, y a una de las pequeñas, Valeria, le tuvieron que amputar una de sus piernas debido a las heridas provocadas por los disparos.

EL ESPOSO DE UNA DE LAS VÍCTIMAS PIDE QUE SE ACLAREN LO SUCEDIDO

Por su parte, Héctor Bravo, esposo de Jéssica, la hija de la conductora que atropelló al agente, pidió que se aclaré de la mejor manera el caso, donde cada una de las partes involucradas están pagando las consecuencias de dichas acciones.

En este accidente su esposa resulto herida de varios balazos, uno de los cuales le atravesó el pulmón, otro en el abdomen, uno más quedó su el brazo izquierdo y el que menos le rozó la cabeza. Además subrayó la amputación a la que fue sometida su sobrina Valentina.

“Tiene fracturadas las costillas”, prosiguió el hombre “Ya mi esposa no sé qué secuelas vaya a tener más adelante, de momento los doctores la están tratando ahí, pero a lo mejor no sé qué vaya a pasar, el doctor me dice que de momento está estable, más sin embargo, todavía no sabemos”.

Bravo expresó su miedo por la posibles represalias que pudieran tomar con él y su familia,

“Lo que nosotros queremos pues como quien dice no tener problemas con nadie y que nadie tome represalias contra nosotros y que nuestra familia esté en paz que es básicamente eso es lo que uno siempre quiere vivir en calma y tranquilidad”.

Enfatizó el sufrimiento por el que, tanto la familia del agente, como la suya, están atravesando, “Y la verdad que también mi familia está muy consternada porque ellos lamentan mucho lo sucedido y ellos créanme que en ningún momento quisieron meterse en un problema”, e indicó que la situación está agobiándolos a todos de diversas maneras, tanto económica como físicamente.

Héctor Bravo aseguró no ha hablado mucho con su esposa, “Ella casi no habla, come, descansa”, señaló.

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